Nos hemos levantado a las 7:30h. Hoy he dormido poco (me ha costado coger el sueño, quiero decir).
Después de desayunar hemos cogido el autobús hasta la ciudad antigua de Sukhothai. Allí hemos alquilado 3 bicicletas, porque Susana no sabe montar; así que la he llevado yo de paquete.
Ha sido divertido y las ruinas me han gustado, aunque no lo hemos visto todo, pues son muy extensas.
A las 15:00h hemos ido a comer y luego hemos devuelto las bicis.
Ahora son las 15:45h y volvemos en el bus, para mirar los autobuses a Ayutthaya.
Ya hemos comprado el billete, iremos en primera, saliendo a las 11:15h. 5 horas de camino, esta vez comida incluida… dicen.
Después hemos ido a Wat Tapet, en la que un monje, iluminado por un sueño, representó la vida de Buda con figuras de tamaño real. Es curioso de ver.
El chofer del tuk-tuk era muy enrollado y nos ha llevado a ver el desfile que se ha organizado hoy para dar ofrendas a la Reina, hoy en su cumpleaños y Día de la madre. Es un día de fiesta, la gente se arregla, pero por lo visto no se bebe alcohol.
Nos hemos duchado y luego hemos ido a ver los fuegos artificiales, desde el otro lado del río.
Después hemos ido a cenar al albergue.
Y a las 22:30h nos fuimos a dormir.
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Tailandia [12]
Alrededor de las 8h, 8:30h nos hemos despertado y preparado las mochilas.
Hemos desayunado y hemos dejado las mochilas en recepción, a eso de las 10h.
Hemos estado un par de horas en Internet, Yolanda y yo. Susana e Ivette han hecho unas compras de última hora.
A las 12h hemos recogido las mochilas y hemos ido con un «colectivo» a la estación de autobuses. Hemos comprado el billete para Sukhothai, que sale a las 13:30h. Hemos esperado hasta las 13h para subir. Estaba muy lleno, la gente ha tenido que ir de pie, un trayecto de 5 horas, que se nos ha hecho bastante pesado.
El autobús era de segunda, así que tenía pocos lujos… je, je.
A las 18:30h aproximadamente, hemos llegado a nuestro destino.
Hemos cogido 2 tuk-tuks, que son diferentes a los que habíamos cogido hasta ahora, porque el conductor va detrás en vez de delante.
Nos hemos alojado en el albergue Banthai, que tiene unos bungalows muy chulos.
Después hemos salido a cenar al Dream Café y al salir hemos dado un pequeño paseo.
Hemos visto que hay mercado nocturno, pero esta vez no es de compras, sino que es para cenar.
Como no hemos visto mucho que hacer, hemos regresado al albergue.
Me duché y después de estar un rato en el bar, nos fuimos a dormir a las 23:30h.
Tailandia [11]
6:30h arriba, desayunamos y desde las 7:00h a las 7:30h esperando a que nos recojan los del tour.
Va a ser un viaje largo, porque subimos al norte, a las fronteras con Birmania y Laos.
Hemos parado en unos mini-heiseres de agua hirviendo, pero no los hemos visto.
Luego hemos ido a la frontera con Birmania.
Cerca de allí hemos comido en un buffet libre.
Después hemos ido al Triángulo de Oro, donde se juntan Birmania, Laos y Tailandia. Allí hemos cogido un bote, que nos ha llevado a la zona del río que pertenece a Birmania; en la orilla hay un casino, en el que los Tailandeses ricos se gastan el dinero, pues en Tailandia el juego está prohibido.
Luego nos ha llevado a una isla que pertenece a Laos. Allí he probado el snake-whisky (tiene veneno de serpiente) y el licor de banana y hemos pedido que nos pongan el sello de Laos en el pasaporte.
El Golden Triangle es famoso por el tráfico de Opio (oro negro).
Después más coche, para ver dos tribus: los Akha y los Long-Neck (cuello largo).
Las mujeres de cuello largo provienen de Birmania, de allí huyeron de la guerra. Les permiten estar en Tailandia, pero no tienen la nacionalidad, sólo los niños nacidos aquí.
Los maridos suelen volver a Birmania cada 2 ó 3 meses, para llevar dinero y medicinas a la familia que permanece allí.
Los aros son un adorno, que puede quitarse. Lo que les provoca es una inclinación de las costillas que hace parecer que el cuello es más largo. Sólo se los pueden quitar 2 ó 3 días, pues tienen el cuello débil y se les podría fracturar. Pero con el tiempo, volverían las costillas a la posición original si no se los pusiesen de nuevo.
Las niñas son libres de decidir, a los 5 años, si quieren ponerse los primeros aros, como si se tratase de unos pendientes.
Después de eso, volvimos en el mini-bus directos al albergue: 3 horas y media de trayecto sin parar.
Cenamos en «Smith Place» un sitio muy chulo.
Luego, de regreso al albergue, me duché y a dormir.
Tailandia [10]
Fuimos a cambiar dinero y luego hicimos un tour con Bai.
Nos llevaron a ver el templo con más devotos de toda Tailandia, luego a ver como se fabrican los parasoles de papel, las joyas (compré un elefante de jade) y cómo se teje la seda.
Habíamos salido tarde (a las 13:00h) y tarde volvimos… sin comer. Así que, a la vuelta, reservamos un tour para el día siguiente, antes de que cerrasen la oficina… lo imprescindible, vamos… e hicimos una comida/merienda/cena a eso de las 19:30h.
Después volvimos al mercadillo nocturno, para hacer las últimas compras en Chiang Mai.
De vuelta al albergue, nos duchamos y a dormir.
Tailandia [9]
Los horarios de la mañana fueron más o menos los mismos que el día anterior.
Esta vez la caminata fue menos dura. Primero hasta un mirador, desde el que se podía observar todo el valle, y después hasta el lugar en el que, tras dar un paseo, comimos.
Luego subimos a las balsas (4 personas por cada una), nosotros con Dalí delante, Yolanda, Ivette y yo detrás; el primero y el último con una bara de bambú para maniobrar. En el último tramo tiraron a la gente al río. Nosotros nos libramos… je, je.
Después nos recogieron en una ranchera y fuimos rumbo al hostal.
Recogimos las mochilas, nuestras pertenencias, nos duchamos, juntamos ropa para otra colada y nos fuimos a hacer un masaje de pies de 1 hora (muy completo, por lo menos el mío estuvo muy bien… je, je… lo digo porque Yolanda y Susana se quejaban de que no era lo que esperaban).
Después fuimos a cenar al Riverside; tomamos algo en otro bar y… a dormir.
Tailandia [8]
Nos levantamos a eso de las 8:00h, desayunamos y a las 9:30h comenzamos la caminata. El destino era una pequeña cascada.
A medio camino paramos en la casa de una familia que prefería vivir aislada (al ser menos gente que en una aldea, tocan a más alimentos) y que se dedicaba a fabricar cestos.
Continuamos, sudando bien la camiseta (pero sin lluvia) hasta otra casa junto a un río. Dejamos las mochilas y caminamos 5 minutos más hasta la cascada.
Tras remojarnos un rato volvimos a la casa, donde nos habían preparado la comida. Puede que fuesen las 13:00h.
Tras descansar un poco, seguimos nuestra marcha otro buen rato, hasta el lugar en el que estaban los elefantes.
Tocamos a 3 personas por elefante: 1 tras la cabeza y dos en una silla sobre el lomo.
Yo fui con los 2 ingleses, pero el que iba en la cabeza a medio camino cambió con el otro (tenía el culo y las piernas destrozadas, je, je…), que siguió caminando.
Después, un poco más de caminata y llegamos a la cabaña en la que pasaríamos la segunda noche.
Estaba más cerca del pequeño poblado que la primera.
Aquí, en vez de «abú-ya», sólo se decía «abú» para dar las gracias.
Nos dimos una ducha, esta vez en una caseta con grifo y todo.
Cenamos y en esta ocasión la gente aguantó más, porque Bai nos entretuvo con unos juegos (pasatiempos) con cerillas.
Los chicos ingleses bebieron; y nosotros aprendimos un poco de Thai con Tom (kom-pun-cap es gracias; mai-belib-cap es de nada… y los números del uno al diez… que Ivette es la que mejor se los sabe) y Tom siguió perfeccionando el español que le he ido enseñando.
Las holandesas, la inglesa, nosotros y luego los demás… ese fue el orden de retirada a la cama.
Nosotros nos fuimos a las 00.00h.
Tailandia [7]
8.00h, dejamos las mochila.
8.30h, desayunamos.
9.00h dejamos nuestras pertenencias «valiosas» a buen recaudo. Después… salimos de tour… ¡a la aventura! 🙂
Nos montamos en una ranchera. A medio camino tuvimos que parar, porque por lo visto la novia de nuestro guía (Bank) tenía algún problema y había sido ingresada en un hospital. Así que tuvimos que esperar un buen rato hasta que vino el relevo, Tom. El resto de «acompañantes» eran Bai (que es sordo, pero al que mejor entendíamos), Dalí y La.
Una vez reemprendimos la marcha fuimos directos hasta un bar, en el que comimos muy temprano, no recuerdo bien, pero puede que fuesen las 12.30h.
Después seguimos hasta el poblado que sirvió de punto de partida de nuestra «aventura en la selva». La zona en la que nos íbamos a mover se llama Pai.
Estuvimos en la aldea un rato, y cuando comenzó a llover iniciamos la marcha.
El camino estaba enfangado y era fácil resbalar. Era duro, pero divertido.
Tras una buena caminata, mojados por la lluvia, el sudor y alguna que otra persona también llena de barro, llegamos a la cabaña que nos alojaría la primera noche.
Nos duchamos al aire libre, con un barreño. Las camas estaban todas en una habitación con «puerta»; en medio había un «salón» y al otro lado otra habitación para los «sherpas».
Una vez todos estuvimos aseados y descansados, sirvieron la cena (creo que a las 18.00h). Después vinieron niños y niñas del poblado, que se vistieron con su traje tradicional, a cantar y bailar canciones típicas.
Cada vez que acababa una canción, el más gamberro decía: «Everybody: abú-ya», que significa gracias en su lengua.
A las 20.00h nuestros compañeros de tour: 2 chicas holandesas (de 26 años), 2 chicos ingleses (de 19 años) y una mujer inglesa (de 47 años), se fueron a dormir. Nosotros aguantamos todo lo que pudimos (creo que hasta las 22.00h).