PARANOIA

Cap. IV.

Me arrastro y ella coloca una mano sobre mi torso. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo.
Su mano es cálida, suave; lo puedo notar a través de mis ropas rasgadas.
¿La rodeo con mi brazo? ¿Seré demasiado osado?
Su mano recorre mi espalda y va a parar a mi cintura.
¡Pienso demasiado!

– Estás calentita.

Vaya, que idiota soy, la he hecho poner roja. Debería de medir mis palabras.

– Sabes, no me imaginaba que iba a pasar la noche con un hombre. ¡Hacía ya tanto tiempo!

¡Guau! Qué fuerte. ¡Qué alguien me pellizque!, esto no puede ser real.
Pero la rodeo con el brazo, la toco, ¡tiene que ser real!

– Me parece que vas muy rápido, ¿no?

– Yo diría que en el mundo en que vivimos, nada es suficientemente rápido. Y… sí que soy real.

¿¡Qué demonios!? Está sonriendo. Me elevo, es sublime. Pero ¿cómo puede ser que haya dicho eso…?

– ¿Perdona?

– Lo siento…, pero te estoy leyendo el pensamiento desde el mismo instante en que pusiste la mano sobre el cristal de la puerta.

Vaya, esto sí que no me lo esperaba. Entonces ahora me estás escuchando, ¿no?

– Tú lo has dicho.

Y, ¿no puedes hablarme a través de mi mente?

{ Sí }

¡Genial! Debes ser realmente un ángel Paranoia…

{ No Crack, soy de carne y hueso, y, al igual que tú tengo deseos; te deseo…}

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.